Cómo la Infancia Moldea Nuestra Autoestima

Hola sonrisa bonita,

Hoy quiero invitarte a un viaje íntimo y transformador. Un recorrido por esos primeros años que, sin que nos diéramos cuenta, fueron tejiendo la tela de nuestra autoestima. Porque nuestra infancia no fue solo una etapa, fue el terreno donde se plantaron las semillas de cómo nos vemos, nos sentimos y nos relacionamos con el mundo.

 

Los Primeros Trazos de Nuestra Identidad

Desde que llegamos a este mundo, comenzamos a recibir mensajes – explícitos e implícitos – sobre quiénes éramos y qué valor teníamos. Cada mirada, cada palabra, cada gesto de nuestras figuras de apego fue como un pincel que pintaba nuestra imagen en el espejo interior.

¿Recuerdas esa sensación de ser pequeña y vulnerable, buscando constantemente señales de aprobación y amor? Todos esos momentos quedaron grabados en nuestro ser más profundo, formando lo que hoy llamamos autoestima.

 

Los Cuatro Pilares de la Autoestima Infantil

  1. Seguridad: «Estoy protegida y me cuidan»
  2. Identidad: «Soy alguien único y valioso»
  3. Pertenencia: «Formo parte de algo más grande»
  4. Competencia: «Puedo hacer cosas importantes»

 

Cuando alguno de estos pilares se vio afectado en nuestra niñez, hoy como adultas seguimos sintiendo las consecuencias. Pero aquí está la maravilla, preciosa: nunca es tarde para reconstruir.

 

Las Heridas que Merecen Ser Vistas

1. El Amor Condicional: Cuando el Cariño Tenía Precio

¿Te suenan frases como?

  • «Te quiero cuando te portas bien»
  • «Así sí que eres mi niña buena» (solo cuando cumplías expectativas)
  • «Si sacas buenas notas, te compraré ese regalo»

 

Este patrón nos enseñó que el amor era algo que se ganaba, no algo que simplemente se recibía por existir. Hoy puede manifestarse como:

  • Ansiedad por desempeño
  • Dificultad para relajarse
  • Necesidad constante de aprobación

 

2. La Invisibilidad Emocional: Cuando Tus Sentimientos No Importaban

Si cada vez que llorabas te decían «no exageres», o si tus alegrías eran minimizadas con un «eso no es para tanto», probablemente aprendiste a:

  • Ocultar tus emociones
  • Dudar de tu propia percepción
  • Priorizar siempre las necesidades ajenas

 

3. Las Comparaciones que Marcaron a Fuego

«¿Por qué no eres como tu hermana?»
«Mira a tu prima lo bien que lo hace»
«Eres la torpe/desastre de la familia»

Estas frases no solo dolieron en el momento, sino que se convirtieron en voces internas que aún hoy pueden estar saboteándote.

 

4. La Exigencia como Forma de Amor

Padres bienintencionados que creían que presionándonos nos hacían más fuertes:

  • «Podrías haber sacado mejor nota»
  • «Bien, pero podrías hacerlo mejor»
  • «No te conformes con esto»

 

El mensaje que internalizamos: «Nunca es suficiente». Y hoy, como adultas, seguimos corriendo esa carrera interminable hacia una perfección inalcanzable.

 

El Camino de Vuelta a Ti Misma

 

Reconociendo los Patrones

El primer paso es tomar conciencia. Pregúntate:

  • ¿Qué mensajes sobre mi valor escuché de pequeña?
  • ¿Cómo afectan hoy mis relaciones y decisiones?
  • ¿Qué creencias limitantes sigo arrastrando?

 

Reparentizándote con Amor

Imagina que puedes volver atrás y darle a esa niña que fuiste todo lo que necesitaba:

  • Abrazos incondicionales
  • Validación de sus emociones
  • Elogios por ser, no solo por hacer

 

Ejercicios Prácticos para Sanar

  1. La Carta a Tu Niña Interior:
    Escribe una carta amorosa a tu versión infantil. Dite todo lo que necesitabas escuchar.
  2. El Espejo de la Autoaceptación:
    Cada mañana, mírate a los ojos y di: «Te quiero exactamente como eres hoy».
  3. El Diario de Logros Invisibles:
    Anota no solo lo que haces, sino cómo creces, cómo sientes, cómo amas.
  4. La Práctica del «Bastante»:
    Cambia el «debería hacer más» por «hoy he hecho bastante, y es suficiente».

 

Los Frutos de la Sanación

Cuando comenzamos este trabajo, algo mágico sucede:

  • Dejamos de buscar fuera la validación que solo podemos darnos nosotras mismas
  • Aprendemos a poner límites desde el amor, no desde el resentimiento
  • Descubrimos capaces de recibir elogios y amor sin sabotearnos
  • Encontramos paz en nuestra imperfección

 

Sonrisa bonita, este camino no es lineal. Habrá días en que esa vocecita crítica volverá con fuerza. Pero cada vez que eliges amarte, cada vez que te tratas con la ternura que mereces, estás reescribiendo tu historia.

 

Un Mensaje para Tu Corazón

Quiero que sepas, en lo más profundo de tu ser, que:

  • Mereces amor simplemente por existir
  • Tus emociones son válidas e importantes
  • No necesitas ser perfecta para ser valiosa
  • Tu sensibilidad es un superpoder, no una debilidad
  • Eres suficiente, exactamente como eres hoy

 

Este proceso de sanación no es solo para ti. Cuando te amas, cambias generaciones enteras. Rompes cadenas familiares y creas nuevos legados emocionales.

¿Lista para Continuar Este Viaje?

Si este mensaje resonó en tu corazón, me encantaría leerte en comentarios. Comparte qué parte de tu niñez crees que más afectó tu autoestima y cómo estás trabajando en sanarla hoy.

Y si crees que otra mujer necesita escuchar esto, comparte este artículo con ella. Juntas somos más fuertes.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimos Posts

¿QUIÉN SOY?

Sanar es recordar quién eres. Desde siempre he sentido la energía fluir, llevándonos hacia un propósito mayor. En cada sesión, te acompaño a liberar bloqueos y abrazar tu esencia. Con amor, canalización y magia, nos reencontramos. ✨

SÍGUEME

Sesiones y Talleres

-Comienza el cambio-

MI COMUNIDAD

NEWSLETTER

Volviendo al origen

-Comprar Ahora-

Edit Template